domingo, 22 de junio de 2008

La disfunción sexual de la mujer cala en los médicos

Se estima que un 33 por ciento de las mujeres de entre 18 y 59 años sufre una disminución del deseo sexual, un trastorno que puede tener origen psicológico, hormonal o una combinación de ambos. A pesar de su considerable prevalencia, y de que cada vez más mujeres acuden al ginecólogo en busca de una solución, éstos no siempre saben cómo tratarlo, tal y como señaló Santiago Palacios, presidente del comité organizador del VII Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (Samem), que se celebró la semana pasada en Madrid. "Sólo el 2 por ciento de los médicos pregunta a la paciente por este motivo. La mayoría no sabemos qué es, cuál es el perfil, o cómo romper el hielo...", se lamentó.
Esta falta de formación fue el principal motivo de la celebración, por vez primera en estas jornadas, de una mesa sobre sexualidad. "Era algo que nos venían pidiendo los médicos desde hace tiempo porque cada vez más mujeres acuden a ellos con ese problema y ven que les faltan herramientas para abordarlo", explicó Rosario Castaño, psicóloga y sexóloga del Instituto Palacios de Salud de la Mujer. Según esta experta, sólo con introducir tres preguntas al respecto en la historia clínica se encontrarían muchos de los casos.
Otra novedad de la que se habló en el encuentro de Samem fue la reciente aprobación por parte de la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos del primer fármaco para el deseo sexual inhibido y que está previsto se empiece a comercializar en mayo. Concretamente, se trata de un parche de testosterona indicado para los casos de menopausia quirúrgica. Sobre este respecto Palacios mostró también su preocupación al cuestionarse el desconocimiento, también en este asunto, de los facultativos. "La pregunta que yo me hago es si los médicos estamos preparados para diagnosticar a la mujer que lo necesita. Yo creo que no", dijo.
Desde hace 70 años se han recetado tratamientos androgénicos para la disfunción sexual femenina, pero más recientemente el uso de la testosterona, tanto oral como transdérmica, a dosis bajas ha cobrado protagonismo en el abordaje terapéutico de este problema, especialmente en los casos en los que las alteraciones hormonales son determinantes, como en la menopausia.
En la actualidad hay cuatro estudios en marcha al respecto (dos en fase II y otros dos en fase III), con un total de 1.619 mujeres reclutadas. En todos los casos existía una menopausia quirúrgica en la que se analizó la eficacia y seguridad del parche que libera testosterona diariamente en pacientes con trastornos del deseo sexual. Todas las pacientes fueron tratadas con estrógenos, y la conclusión es que aquellas que recibían testosterona referían 1,9 relaciones sexuales satisfactorias por mes, casi el doble que la tasa basal y claramente superior al 0,9 que el grupo placebo. Además, los diferentes resultados de los cuestionarios utilizados muestran un aumento significativo del deseo y la respuesta sexual, y en tres de los cuatro estudios existe una reducción significativa en el cuestionario que refleja preocupación por problemas de las disfunción sexual.
Para facilitar la labor de los especialistas en este campo, en el que parece todavía queda mucho por hacer, se ha editado la primera Guía clínica de la disfunción sexual femenina, editada en España y presentada también en el Samem. "Se trata de una guía de sexualidad dirigida a ginecólogos y médicos de Atención Primaria que hace un repaso de la sexualidad femenina y sus trastornos más frecuentes", explica Castaño, que se ha encargado de su coordinación. Este manual se centra en el tratamiento de estas disfunciones en la menopausia, pasando por la fisiología de la respuesta sexual femenina, la epidemiología y la clasificación de las mismas, así como las patologías y fármacos que afectan a la sexualidad.

No hay comentarios: