domingo 22 de junio de 2008

Colonoscopía

Infarto de miocardio

La grasa abdominal, barómetro del infarto


La gordura va más allá de un mero problema estético, para convertirse en una auténtica enfermedad, «crónica, grave y difícil de tratar», como explica la endocrina Pilar García Durruti, coordinadora de la Unidad de la Obesidad del Hospital Madrid-Montepríncipe. E idéntico planteamiento tiene el Ministerio de Sanidad, que va a realizar un estudio epidemiológico, denominado Enrica (Estudio Nacional de Riesgo Cardiovascular, Obesidady Alimentación), en el que, entre otros aspectos, se medirá el perímetro de la cintura de 14.000 españoles para obtener información sobre la obesidad de la población y sus causas, con el fin de prevenir factores de riesgo cardiovascular.
Porque aunque es del dominio público que el sobrepeso no es saludable, pocos son todavía los que saben que la grasa localizada en el abdomen tiene un enorme valor predictor del riesgo cardiovascular. «Sabemos que es un factor de riesgo tan válido y reconocido como otros, pero ha estado infravalorado», apunta el doctor Pedro Conthe, jefe del servicio de Medicina Interna del Gregorio Marañón.
Conthe subrayó también que es más importante como factor de riesgo cardiovascular la grasa abdominal (que se asocia también a grasa dentro de tejidos y órganos importantes como corazón, bazo, hígado o riñones) que el archifamoso índice de masa corporal. «Está demostrado que con un perímetro de cintura de 102 centímetros en varones y de 88 en mujeres ya hay un mayor riesgo de padecer infartos.

La disfunción sexual de la mujer cala en los médicos

Se estima que un 33 por ciento de las mujeres de entre 18 y 59 años sufre una disminución del deseo sexual, un trastorno que puede tener origen psicológico, hormonal o una combinación de ambos. A pesar de su considerable prevalencia, y de que cada vez más mujeres acuden al ginecólogo en busca de una solución, éstos no siempre saben cómo tratarlo, tal y como señaló Santiago Palacios, presidente del comité organizador del VII Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer (Samem), que se celebró la semana pasada en Madrid. "Sólo el 2 por ciento de los médicos pregunta a la paciente por este motivo. La mayoría no sabemos qué es, cuál es el perfil, o cómo romper el hielo...", se lamentó.
Esta falta de formación fue el principal motivo de la celebración, por vez primera en estas jornadas, de una mesa sobre sexualidad. "Era algo que nos venían pidiendo los médicos desde hace tiempo porque cada vez más mujeres acuden a ellos con ese problema y ven que les faltan herramientas para abordarlo", explicó Rosario Castaño, psicóloga y sexóloga del Instituto Palacios de Salud de la Mujer. Según esta experta, sólo con introducir tres preguntas al respecto en la historia clínica se encontrarían muchos de los casos.
Otra novedad de la que se habló en el encuentro de Samem fue la reciente aprobación por parte de la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos del primer fármaco para el deseo sexual inhibido y que está previsto se empiece a comercializar en mayo. Concretamente, se trata de un parche de testosterona indicado para los casos de menopausia quirúrgica. Sobre este respecto Palacios mostró también su preocupación al cuestionarse el desconocimiento, también en este asunto, de los facultativos. "La pregunta que yo me hago es si los médicos estamos preparados para diagnosticar a la mujer que lo necesita. Yo creo que no", dijo.
Desde hace 70 años se han recetado tratamientos androgénicos para la disfunción sexual femenina, pero más recientemente el uso de la testosterona, tanto oral como transdérmica, a dosis bajas ha cobrado protagonismo en el abordaje terapéutico de este problema, especialmente en los casos en los que las alteraciones hormonales son determinantes, como en la menopausia.
En la actualidad hay cuatro estudios en marcha al respecto (dos en fase II y otros dos en fase III), con un total de 1.619 mujeres reclutadas. En todos los casos existía una menopausia quirúrgica en la que se analizó la eficacia y seguridad del parche que libera testosterona diariamente en pacientes con trastornos del deseo sexual. Todas las pacientes fueron tratadas con estrógenos, y la conclusión es que aquellas que recibían testosterona referían 1,9 relaciones sexuales satisfactorias por mes, casi el doble que la tasa basal y claramente superior al 0,9 que el grupo placebo. Además, los diferentes resultados de los cuestionarios utilizados muestran un aumento significativo del deseo y la respuesta sexual, y en tres de los cuatro estudios existe una reducción significativa en el cuestionario que refleja preocupación por problemas de las disfunción sexual.
Para facilitar la labor de los especialistas en este campo, en el que parece todavía queda mucho por hacer, se ha editado la primera Guía clínica de la disfunción sexual femenina, editada en España y presentada también en el Samem. "Se trata de una guía de sexualidad dirigida a ginecólogos y médicos de Atención Primaria que hace un repaso de la sexualidad femenina y sus trastornos más frecuentes", explica Castaño, que se ha encargado de su coordinación. Este manual se centra en el tratamiento de estas disfunciones en la menopausia, pasando por la fisiología de la respuesta sexual femenina, la epidemiología y la clasificación de las mismas, así como las patologías y fármacos que afectan a la sexualidad.

La hormona que regula el apetito también determina los gustos


La hormona que nos dice cuándo estamos llenos también regula nuestro deseo de ingerir ciertas comidas, según explicó un grupo de científicos, en un descubrimiento que explica por qué la gente engorda y que podría conducir a nuevos tratamientos para la obesidad.
El estudio demuestra que aquellos pacientes con un extraño desorden genético - no poseen la hormona conocida como 'leptina' - comen menos después de recibir inyecciones de la hormona, según el investigador de la Universidad de Cambridge que dirigió la investigación.
Investigaciones anteriores habían demostrado que la hormona no ayuda a perder peso a las personas con niveles normales de leptina, pero los científicos todavía no comprenden exactamente cómo funciona, explicó Farooqi.
"Gracias al estudio y tratamiento de pacientes que no tienen leptina, ponemos decir para qué sirve", dijo Farooqi en una entrevista telefónica. "Da una imagen clara de cómo funciona la leptina en el cerebro".
En el estudio, publicado en la revista Science, los investigadores buscaron los "circuitos" del cerebro que indican cuándo una persona tiene hambre o está satisfecha, y hallaron que estaban relacionados con las zonas encargadas de determinar la degustación de la comida.
Para comprobar cómo funcionaba la hormona, los científicos mostraron a los pacientes fotografías de diferentes tipos de comida, clasificándolas en rangos desde sabrosas como la tarta de chocolate o la pizza, a opciones más insulsas, como la coliflor o el brócoli.
A los pacientes que tenían el desorden genético (de los que sólo se conocen cerca de una docena de casos en todo el mundo) les gustaban los alimentos de todos los tipos, comían en exceso y sufrían obesidad, según los investigadores.

Los cultivos enriquecidos con hierro podrían reducir la anemia


El cultivo de vegetales enriquecidos con hierro podría ser la mejor forma de combatir las deficiencias del mineral, según informó un grupo de científicos suizos.
Por medio de la ingeniería genética y del cultivo selectivo de este tipo de plantas, los productores pueden dar un gran paso contra un problema que afecta a 2.000 millones de personas en el planeta, escribieron en la publicación médica Lancet.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una quinta parte de los niños menores de 5 años y una quinta parte de las mujeres de los países en desarrollo padecen anemia por culpa de falta de hierro en sus dietas.
"Los altos índices de falta de hierro en el mundo subdesarrollado tienen enormes costes en términos económicos y de salud, incluyendo una mala gestación durante el embarazo, un bajo rendimiento escolar y una menor productividad", manifestaron los investigadores del Instituto Federal de Tecnología suizo.
La falta de hierro también es un problema en los países ricos, y por ejemplo en Reino Unido casi un 21% de las niñas y las mujeres padecen el problema, según añade el equipo.
Los expertos analizaron posibles estrategias para abordar el problema de la falta de hierro en la alimentación a escala mundial.
La carne rica en hierro es demasiado cara para mucha gente en los países en desarrollo, explicaron. Los suplementos de hierro en forma de pastillas son difíciles de distribuir en estas naciones, y muchas personas son reticentes a consumirlas.
Aunque reforzar con hierro alimentos como el trigo o el arroz ha funcionado bien, enriquecer genéticamente estas plantas preservaría una mayor cantidad del mineral durante su proceso.
No obstante, los alimentos manipulados genéticamente son ampliamente rechazados en muchos países.
"El uso de manipulación genética requiere, por supuesto, que se preste toda la atención necesaria a las preocupaciones que despierta", manifestó el doctor Francesco Branca, asesor regional de nutrición y seguridad alimenticia en la Oficina Regional Europea de la OMS.

Madres que amanantan a bebés deben cuidarse de la codeína

Las madres que amamantan a sus bebés y que ingieren codeína deben observar si sus hijos se sienten somnolientos o muestran otros signos de sobredosis, advirtieron el viernes las autoridades de salubridad.
La Administración de Drogas y Alimentos dijo que la advertencia fue motivada por un caso ocurrido en el 2006, en que un bebé falleció luego de que su madre recibió codeína para tratar una episiotomía.
Exámenes genéticos revelaron posteriormente que el organismo de la mujer había convertido la codeína en morfina con más rapidez e intensidad que en otras personas. Por ello, su leche tenía niveles de morfina más altos que los normales.
Si bien la conversión acelerada de codeína en morfina no es frecuente, puede dar lugar a niveles altos de morfina en la sangre y la leche de una mujer, indicó la ADA en un comunicado.
La codeína es una de las drogas más usadas por las mujeres que dan a luz, según la ADA. Figura en numerosas medicinas para el dolor y en algunos jarabes para la tos de venta libre.
El riesgo de tener mutaciones genéticas va del 1% entre los hispanos, chinos y japoneses, al 3% entre los negros y del 1 al 10% en los blancos. Puede ser del 16 al 28% entre los norafricanos, los etíopes y los sauditas.
La ADA recomendó que los médicos receten la menor cantidad de codeína posible, por el período más corto posible, cuando se trate de madres que amamantan a sus bebés. También deben seguir de cerca la evolución de tanto la madre como del hijo.
Los síntomas de sobredosis de morfina en los bebés incluyen sueño pesado, problemas de respiración y flaccidez.
Las mujeres que dieron a luz recientemente y se sienten somnolientas deben consultar con su médico. Lo mismo deben hacer si sus bebés están somnolientos o no quieren ser amamantados.